domingo, 25 de junio de 2017

Tofu con verduras

Si ya habéis visto algunas recetas del blog, sabéis que no soy vegetariana y mucho menos vegana. Tampoco quiero ponerme a hacer explicaciones super detalladas de razones, porque no es el objetivo del blog -al menos de momento-, pero sí diré que creo en un consumo responsable de carne: no es necesaria tanta carne ni pescado en nuestra dieta, creo en que si reducimos el consumo y buscamos productos ecológicos y nos quejamos podemos mejorar las condiciones de todas las granjas y mataderos para que no sufran los animales y que se puede mejorar, además de reducir la deforestación (ya que las mayores talas de árboles se producen para hacer campos de cultivo para pienso animal). 

Y también, reivindicar las verduras: debido a nuestra historia, la carne acabó pasando de producto de lujo a producto habitual, dejando a las verduras como acompañamiento, con la sensación de que con un plato de verduras "no comes". Y no es cierto. Se pueden hacer platos ricos, sabrosos y nutritivos enteramente de verduras. Y lo cierto es que a mí cada vez me apetecen más las verduras y menos la carne, porque atiborrarme de carne cada vez me sienta peor (una, que por mucho que quiera creerlo, ya no está en la flor de la vida).

Así que, con respeto a las diferentes opiniones de todo el mundo (porque son como los culos, cada uno tenemos el nuestro), me gusta traeros platos vegetarianos de vez en cuando, para ver si conseguimos entre todos ir mejorando nuestros hábitos alimenticios.

Bueno, vamos un poco al tema, que son las recetas. Siempre he tenido una relación un poco extraña con los productos veganos (no se cómo definirlos, pues no hace falta ser vegano para consumirlos... como la soja, el tofu, el seitán, etc). Y es que cuando los he probado en algún restaurante, me suelen gustar mucho, pero cuando lo he intentado en casa he fallado catastróficamente. Así que estaba claro, el problema no es ese tipo de alimentos, soy yo. Así que hoy os traigo una receta con tofu que sí me gustó, así, en negrita y todo, y que espero que poco a poco mi paladar se adapte a estos sabores (como ya lo hizo en su día con el brócoli, el tomate, las sardinas o la cebolla... y todo el mundo sabe que yo ya no se vivir sin cebolla).

Ahora, ¿qué es el tofu? Es el nombre japonés que recibe el queso de soja, obtenido de cuajar la leche de soja, que a su vez se consigue al tener en remojo la soja en agua durante 24 horas. Es un alimento muy neutro al que se le puede echar casi cualquier aderezo o sabor, es bajo en calorías y muy saciante. Quizás al principio es un sabor extraño, al ser típico en la cocina japonesa, si no estamos acostumbrados, pero todo es encontrar combinaciones de sabores que nos gusten y a partir de ahí ir ampliando.

Este es un plato bastante sencillito de hacer, y las cantidades son, como suele ser habitualmente en este blog, para dos personas. Así que vamos a ponernos con la receta, que ya bastante me he enrollado, y aquí solemos ir directos al grano.

Ingredientes:

-200g de tofu (yo he utilizado ahumado, que tiene un sabor más fuerte, podéis elegir)
-1/2 berenjena de un tamaño medio
-1 puerro
-1 zanahoria
-1/2 docena de espárragos verdes
-aceite de oliva
-sal
-pimienta
-aceite de cacahuete, maíz o sésamo
-agua
-jengibre
-especias al gusto (yo he utilizado romero y tomillo)

Pasos:

1-Cortamos la berenjena en dados pequeños, y espolvoreamos con una pizca de sal para extraer la humedad, luego enjuagamos  dejamos secar. Lavamos y troceamos todas las verduras restantes.

2-Ponemos un poco de aceite de sésamo (o el que tengamos) en una sartén y cocemos la berenjena cuando este esté muy caliente. Cuando estén doradas, las retiramos y secamos el resto de aceite con papel de cocina. Realizamos lo mismo con cada verdura de manera independiente.


3-Troceamos el tofu en rebanadas. Ponemos un poco de aciete de oliva en una sartén y añadimos el tofu junto con las verduras. Añadimos también sal, pimienta, un poco de jengibre rallado y romero y tomillo: Transcurridos un par de minutos, añadimos agua suficiente para cubrir el fondo de la sarten, y cuando se haya evaporado, retiramos del fuego y servimos.

¡Y listo! Ya tenemos nuestro plato de tofu listo para comer y disfrutar. Espero que os guste tanto como a mí.





lunes, 19 de junio de 2017

Ensalada de quinoa con anchoas

La quinoa es un producto muy versátil cuyo consumo está aumentando últimamente. Su popularidad, en parte, es debida a que se trata de un alimento muy equilibrado y nutritivo (tiene un gran equilibrio en proteínas, grasas y carbohidratos), además de ser de digestión fácil. Se pueden emplear en cocidos, en sopas, para cerveza, para harina, en frío... Básicamente, como el arroz o la pasta, que se le añade casi cualquier cosa y difícilmente no estará rico.

Hoy os traigo una ensalada de quinoa para dos personas, aunque según las cantidades que echéis os vale perfectamente de plato principal al ser algo muy completo, equilibrado y saciante.

Ingredientes:

-140-160g de quinoa
-1/2 pepino
-1/2 cebolleta
-2 zanahorias
-1/2 pimiento rojo
-1 lata de anchoas
-aceite
-vinagre de módena
-agua
-laurel

Pasos:

1- Lo primero es limpiar la quinoa para eliminar la saponina (una composición similar al jabón), poniéndola debajo de agua fría y enjuagando bien hasta que deje de salir espuma (esto recomiendo hacerlo aunque el envase diga que la quinoa viene lavada, por si acaso).

2- Ponemos en una olla dos partes de agua por cada parte de quinoa, y cuando esté hirviendo la echamos y bajamos el fuego a media potencia, dejándola tapada unos 15-20 minutos (si tenéis instrucciones en el envase seguidlas). Le podemos añadir una pizca de sal y una hoja de laurel aquí. Cuando acabe de hervir, lo dejaremos reposar dos minutos, luego removeremos la quinoa y eliminaremos el líquido sobrante si lo hubiese. La dejamos en la nevera una media hora, para que se enfríe.

3- Mientras la quinoa hierve, troceamos todos los ingredientes en el tamaño que más nos guste. A mi me gusta más tirando a pequeño, para que quede más repartido y homogéneo. Dejaremos de lado algunas anchoas para emplatar.

4- Mezclamos todos los ingredientes con la quinoa en un bol, y lo dejamos en la nevera hasta la hora de servir. Entonces servimos, aliñamos y ponemos el par de anchoas.

¡Y listo! ya tenemos nuestra ensalada de quinoa, bien rica y sana.
 



lunes, 12 de junio de 2017

Ensalada gitana

Ahora que ya hace calor, muchas veces no nos apetece comer, y mucho menos cocinar, así que acabamos comiendo de cualquier manera en cualquier momento. Pero hay platos fáciles de hacer y bien fresquitos, dónde no es excusa el calor para acabar comiendo bien, sano, y rico. Esta en concreto es una ensalada principalmente de tomate, y para verano es estupenda. Este plato está planteado como plato principal para dos personas.

Ingredientes:

-5 tomates maduros medianos (según el tamaño, coged más o menos)
-1 cebolleta pequeña
-1/4 de pepino
-1  ajo pequeño
-aceite
-sal
-vinagre
-orégano

Pasos:

1- Troceamos 4 de los tomates y los ponemos en una bandeja. El quinto, lo rallamos y lo incorporamos al recipiente.

2- Picamos la cebolleta y el pepino, en trozos de un tamaño similar al tomate y los incorporamos a la bandeja. Partimos el ajo por la mitad y le quitamos el germen, lo picamos muy finito y lo añadimos también.

3- Lo salamos todo, al gusto. Le echamos aceite (yo le echo un chorritón, pero una vez más, si os gusta muy aliñado podéis añadirle más. Después el vinagre, y si queremos, podemos añadir también un poquito de módena, para que empape bien. Incorporamos el orégano y removemos bien, para que se mezcle todo. Lo dejamos en la nevera al menos media horita, para que esté fresco y entre el aceite, la sal, el tomate rallado y el que está troceado saque todo el jugo y quede bien sabroso.

¡Y listo! Una ensalada muy fácil de hacer, y que gusta a todo el mundo. Con recetas así, no tenemos excusa para no comer bien.

lunes, 5 de junio de 2017

Crema de calabacín (sin patata ni nata)

Me encantan las cremas, y aunque empieza a no ser temporada de platos de cuchara calientes (aunque, como te calientan el cuerpo, en realidad luego pasas menos calor, la verdad) , no me he podido resistir a hacer esta, así que os las traigo. Se trata de una crema de calabacín, pero sin patata ni ningún tipo de lácteo, para cuando apetece una crema más ligera.

Además, añadir nata/quesitos tiernos/leche a la crema, no cambia el sabor, únicamente le da una textura más cremosa, pero que tampoco se echa en falta si no se lo añadimos. En cuanto a la patata, no es porque sea un alimento nocivo, sino seguramente porque estamos cumpliendo el cupo de hidratos de carbono por otra parte. Obviamente, si se prefiere, basta con añadir una patata mediana y un par de quesitos a la receta si se prefiere.

Las cantidades son para 4 personas, o para dos en dos tandas, pues las cremas aguantan bien un par de días en la nevera o en el congelador.

Ingredientes:

-2 calabacines
-1 cebolla (en vez de cebolla, podéis utilizar puerro)
-1 o 2 ajos
-2 ramas de apio
-Un puñado de hojas de alcachofa (yo tengo una reserva en el congelador, pero si no tenéis no os preocupéis, es totalmente opcional).
-Aceite
-Sal
-Una hoja de laurel
-Especias al gusto (yo he utilizado tomillo, perejil y cúrcuma)
-Vino blanco (opcional)
-Agua

Pasos:

1-Lo primero es poner en una olla un poco de aceite a calentar, y mientras troceamos el ajo y la cebolla, mejor en trozos medianos-pequeños. Cuando esté caliente, lo ponemos a dorar con un puñado de sal.

2-Troceamos el apio, y cuando la cebolla lleve 2-3 minutos lo incorporamos. Repetimos para las hojas de alcachofa.

3-Cortamos el calabacín, mejor si hacemos cuartos y de ahí ya un corte más pequeño. Cuando la alcachofa lleve otro par de minutos, los incorporamos.

4-Lo dejamos todo tapado y que se cocine unos minutos. Después, incorporamos el vino (al gusto, pero por lo general con un chorritón vamos bien) y el agua (sin en vez de agua, queremos utilizar caldo de verduras -casero- que tengamos de otros platos, mejor) y lo llevamos a máxima potencia para hervir. Además, añadimos las especias.

5-Cuando se ponga a hervir, le bajamos un poco la intensidad a un nivel medio, y dejamos que cueza 20 minutos.

6-Después, nos queda tritularla bien fina con una batidora, y quizás hacer corrección de sal.

¡Y listo! Nuestra crema de calabacín lista para comer, deliciosa y sin natas.